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Si educamos al niño o la niña para la vida en sociedad, debemos reflexionar sobre el tipo de sociedad en la que va a desenvolverse, sus roles, normas, pautas y valores.

Para conseguir una idea aproximada del tipo de sociedad futura debemos basarnos en el conocimiento de las culturas actuales y los cambios rápidos que hoy se producen en las costumbres, las normas y las relaciones sociales. Sobre todo es importante observar los problemas y los motivos que los provocan para promover una educación encaminada a mejorar la sociedad actual.

Uno de los problemas  con que nos encontramos es el deterioro que sufre nuestro planeta, promovido todo ello por un excesivo consumismo que nos lleva a crear cantidades ingentes de basuras que no reciclamos y que tardaran en degradarse varias generaciones.

Los periodos de degradación de la basura varían enormemente de acuerdo con las sustancias y materiales de que está hecha y con las condiciones de aire, luz solar y humedad.

Por otro lado, la emisión de gases contaminantes por parte de las fábricas, coches, aires acondicionados, aerosoles et… está produciendo un calentamiento global del planeta, y como consecuencia de ello, un cambio climático, que da lugar a  largos periodos de sequía. Si a esto le añadimos el estado en el que devolvemos el agua a los ríos y al mar tras su uso, nos encontramos con un serio problema de abastecimiento de agua potable. De ella, de su consumo, dependemos los seres vivos, su escasez pone en peligro la vida de muchas especies, incluida la nuestra y su contaminación la convierte en inutilizable por cualquier ser vivo.

 Por todo lo anteriormente expuesto, por nuestra supervivencia, el consumo responsable de agua y  el reciclaje de residuos, deben formar parte de nuestro aprendizaje ya desde edades tempranas, es decir desde  la Escuela infantil.

Desde este proyecto trataremos de introducir estas dos conductas a través de actividades para que se interioricen como hábitos  y que propicien la formación de valores tales como: responsabilidad, colaboración, precaución, cuidado, concienciación, compromiso, etc.….

Si las actividades que se proponen para la adquisición de hábitos y  para la formación de los valores se acompañan de satisfacción y bienestar emocional, el niño y la niña tenderá a repetirlas, y se convierten en habituales en la medida en que pasan a formar parte del sistema regulador de la conducta.

Es decir, que la formación de hábitos y realización de actividades dirigidas a formar valores deben desarrollar sentimientos y vivencias, y no solo reforzamientos externos para orientar su conducta.

Por todo ello, creemos  que las actividades dirigidas a formar hábitos y   valores deben ser ricas, estimulantes y propiciadoras de vivencias emocionales positivas, para que constituyan una  vía educativa ideal para alcanzarlos,  regulando su comportamiento aún en aquellas que no les fueron enseñados. 

Así pues, “el Proyecto Gotilia” esta orientado no para trabajar conceptos, ni tan siquiera procedimientos, sino para trabajar valores. Valores que lleven a la interiorización de unos hábitos que reordenen la conducta consumista  que se ha implantado en nuestra sociedad desde finales del siglo pasado, ya que el ser humano es el único ser vivo que antepone su estilo de vida a su supervivencia, así pues “Si no podemos dejar de consumir, que al menos sea un consumo responsable.”

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