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¡Una experiencia inolvidable en el Aula Azul!

​Nos encanta ver cómo se despierta la curiosidad natural de nuestros peques, y esta «provocación de la granja» ha sido la excusa perfecta para aprender a través del juego libre y sensorial.

​Con escenarios llenos de animales, texturas naturales (paja, tierra, pan) y materiales manipulativos, los niños y niñas han dado rienda suelta a su imaginación: han alimentado a los animales, ordeñado una vaca, esquilado una oveja ¡y hasta recogido los huevos del gallinero!

​Además, al día siguiente sumamos el reto de pelar alimentos, quitamos la cáscara a los huevos que recogimos del gallinero, una actividad genial para trabajar la precisión y la destreza manual de los más pequeños.

​ ¿Qué trabajamos con esta propuesta?

 Desarrollo del lenguaje: onomatopeyas y vocabulario del entorno rural.

 Motricidad fina y coordinación óculo-manual: destreza en los dedos y manos.

 Juego simbólico y creatividad: recreación de historias y roles.

 Estimulación sensorial: exploración libre de diferentes texturas.

 Primeros conceptos del entorno natural: el origen de los alimentos y el cuidado animal.

​Porque en el primer ciclo cada experiencia cuenta, y cada pequeño descubrimiento es un gran aprendizaje.  

En el Aula Azul hemos realizado una actividad sensorial y de exploración de la luz con linternas pensada para estimular la curiosidad y la atención de los niños y niñas.

Previamente, se pidió colaboración a las familias para que cada niño y cada niña trajera una pequeña linterna.

Con el aula en penumbra, comenzamos observando cómo aparecía la luz en la oscuridad. Niños y niñas experimentaron libremente iluminando diferentes espacios: primero hacia arriba, observando el techo y las luces de colores, y después hacia abajo, enfocando el suelo y distintos rincones del aula.

También se utilizaron objetos elaborados con tubos decorados, dentro de los cuales había una estrella, un sol, una luna, un corazón… y al iluminar el interior con las linternas descubrían la figura y observaban cómo cambiaban las luces, los colores y las sombras.

A través de esta propuesta se ha trabajado la exploración sensorial y visual, la atención y la observación, los conceptos espaciales básicos: arriba y abajo así como la curiosidad y el juego compartido y la coordinación óculo-manual al dirigir la luz.

Ha sido una experiencia muy motivadora y divertida, en la que los niños y niñas disfrutaron descubriendo colores, luces y formas en un ambiente mágico y tranquilo. un ambiente mágico y tranquilo.

En nuestra escuela, el 15 de mayo no es un día cualquiera. Este día celebramos el día internacional de las familias.

Cada mañana, no solo nos entregáis a vuestros pequeños; nos confiáis lo más importante de vuestras vidas.

No importa cómo esté formada vuestra familia: lo que realmente nos une es el hilo invisible del amor, el cuidado y el deseo de ver crecer a nuestros niños y niñas felices y seguros.

Creemos que la educación es un puente de doble sentido, pues vosotros sois sus primeros maestros y la escuela vuestro apoyo en ese camino.

Queremos daros las gracias por vuestra confianza, gracias por vuestra implicación en cada proyecto, gracias por permitirnos ser parte de vuestra historia.

Gracias a todas las familias que dáis vida a nuestra escuela.

Con motivo de la Semana Escolar del Libro, hemos vivido unas jornadas muy especiales, llenas de actividades pensadas para acercar a los niños y niñas al mundo de los cuentos a través del juego, la experimentación y la creatividad.

Como propuesta de trabajo conjunto con las familias, hemos llevado a cabo dos actividades: «Poemas pájaro» y «Sorbitos de lectura». En la actividad «Poemas pájaro» cada familia decoró un pájaro de manera creativa y, en la parte central, escribieron poemas elegidos por ellos, fomentando así el gusto por la poesía y la participación familiar.

Por otro lado, en la actividad «Sorbitos de lectura», los niños y niñas nos ayudaron a decorar unos vasitos de cartón que posteriormente colocamos en un mural en la entrada. Durante la semana, cada familia podía llevarse a casa un «rollito de lectura» para compartirlo en familia. Al día siguiente, lo colocaban de nuevo en su vaso y elegían uno diferente, promoviendo así un intercambio de lectura muy dinámico.

Hemos trabajado el cuento «El monstruo de colores» y a partir de esta historia, las actividades se han centrado principalmente en conocer al personaje e identificar las emociones, también hemos realizado propuestas para reconocer y expresar nuestras propias emociones, relacionándolas con los colores que aparecen en el cuento.

Para los más pequeños, se ha preparado un espacio de exploración con objetos organizados por colores, donde los bebés han podido manipular libremente materiales como telas, pelotas o botellas sensoriales. Este tipo de experiencias fomenta la estimulación sensorial, el desarrollo motor y la curiosidad natural, respetando siempre los ritmos individuales de cada niño o niña.

En el aula azul han visionado el cuento en la mesa de luz así como también han rasgado papeles para introducirlos en botellas clasificado por colores, han pegado papeles de colores celofán sobre el monstruo construyendo un mural muy colorido, también pegaron gomets de colores en film transparente y jugaron con los puzles de imanes de muchos colores y desarrollando la creatividad.

Con los mayores del aula verde y del aula rosa hemos realiado una propuesta en la mesa sensorial “Alimentamos al monstruo”, en la que los niños y niñas debían clasificar distintos materiales según su color (pompones, tapones, piezas pequeñas…) y dárselos de comer al monstruo correspondiente, así como también diferentes imágenes de adultos y niños y niñas mostrando diferentes emociones. Esta dinámica ha permitido trabajar la identificación de colores, la coordinación óculo-manual, la motricidad fina y la atención, todo ello de una forma lúdica y significativa.

Otra de las propuestas ha sido el cubo sensorial, una estructura creada con cinta adhesiva en la que los niños podían lanzar o presionar pelotas de colores para que quedaran pegadas. Esta actividad ha despertado gran interés, favoreciendo la coordinación motora gruesa, la percepción espacial y la experimentación a través del juego, al observar la relación causa-efecto.

Además, hemos realizado una salida muy especial a la Biblioteca Municipal de Coria Rafael Sánchez Ferlosio, donde los niños y niñas han tenido la oportunidad de conocer este espacio dedicado a la lectura y disfrutar de varias sesiones de cuentacuentos. Esta experiencia ha sido muy enriquecedora, ya que ha permitido acercarles aún más al mundo de los libros, fomentando el gusto por la lectura desde edades tempranas y despertando su imaginación a través de historias llenas de magia.

Han sido unos días llenos de aprendizaje, ilusión y descubrimientos, en los que hemos podido comprobar, una vez más, que la mejor forma de aprender es a través del juego y la vivencia directa.

Las actividades de “pegar y despegar” son muy buenas para trabajar la motricidad fina, la coordinación mano-ojo y la atención, especialmente en niños pequeños.

Estas actividades proporcionan beneficios como fortalecer los dedos para la escritura, mejorar la coordinación, estimular la creatividad, trabajar la concentración y la paciencia.

Los niños y niñas del aula azul despegaron diferentes objetos colocados sobre la mesa con cinta de carrocero, una actividad ideal porque es segura, fácil de manipular y ayuda a desarrollar la motricidad fina y la precisión de la pinza digital.

Durante la actividad también exploraron la cinta de forma libre y disfrutaron mucho despegando los objetos y manipulando la cinta. Algunos niños y niñas incluso hacían pequeñas bolas con la cinta de carrocero, experimentando con su textura y su capacidad de pegarse.